lunes, 24 de junio de 2013

“CHELITA ENCANTADORA”

PARA NIÑOS Y JÓVENES “CHELITA ENCANTADORA”

En la reciente II FERIA INTERNACIONAL DEL LIBRO DE TRUJILLO, Ediciones ALTAZOR e Infolectura, presentaron Chelita Encantadora, por lo que, la Literatura infantil-juvenil peruana se ve fortalecida con esta nueva entrega literaria de Bethoven Medina, quien anteriormente editó para el mismo público: El Cerrito del Amanecer (que lleva ya tres ediciones). 


Con los antecedentes ilustres de Luis Valle Goicochea, los hermanos Abraham y Felipe Arias Larreta, Danilo Sánchez Lihón, Jorge Diaz Herrera, Manuel Ibáñez Rosazza , Gerardo de Gracia, Saniel Lozano y, asimismo, de Angel Gavidia, Carlos Sánchez Vega, Dina Sánchez y Jorge Barboza, la literatura infantil de la región La Libertad y del norte, se desarrolla positivamente con la participación de Bethoven Medina, Jorge Tume y Gerson Ramírez.

El hábito por la lectura infantil, tiene múltiples beneficios, pues como se reconoce, no sólo es para los niños sino para cualquier persona, en cualquier edad, y esto es lo que encontramos en la historia de CHELITA ENCANTADORA del escritor Bethoven Medina. Es una profunda y ágil novela que desde el color de su empaste, nos anima, nos motiva y sobretodo fortalece nuestro hábito de lectura. 

Considero necesario, mencionar algunos beneficios y fortalezas de este espléndido y colorido libro, el cual es de ágil lectura pero de temas profundos, y que, despierta a través de su argumento, sensaciones que también sentimos, cuando damos lo mejor de nosotros, de manera desinteresada y alegre, cuando vemos las cosas con optimismo y buscamos ser felices afrontando las adversidades, y nos enfocamos hacia los aspectos positivos de nuestra vida. Es por eso que, sus principales fortalezas son:

- Contenido humano (la abuelita) y tema ecológico (la lorita), la descripción de contextos de ambientes naturales, los cuales son cotidianos para nosotros, que nos permiten saber cuáles son las bondades de la naturaleza, de nuestros paisajes, de la flora y fauna.

- Habilidad interpersonal entre la abuelita y los niños, con la fácil convivencia, aceptación y adecuada comunicación, lo cual no solo es posible entre los personajes humanos, sino también para chelita que con su creativa y divertida participación muestra sus habilidades para relacionarse con los seres humanos de manera armoniosa, por eso es encantadora.

- Desarrollo de valores y buenas actitudes, en diferentes circunstancias de los personajes, de manera que nos permite conocer la fácil convivencia, el respeto mutuo, la ayuda entre los seres humanos y la actitud hacia los animales. Se denota tolerancia, empatía, gratitud, fidelidad, etc. que son una descripción de cómo podemos insertar valores positivos en nuestra vida.

- Permanente creatividad en cada uno de los personajes, pues en cada una de las circunstancias del libro existe una mágica sensación de que todo puede suceder en la vida cotidiana de niños y mayores.

- El lenguaje es poético, ágil y de fácil lectura, lo cual facilita la comunicación entre los personajes, estimula la asimilación de cada palabra, de cada párrafo, de cada capítulo, e incluso a las ilustraciones que contiene el libro.

- Se desarrollan situaciones para fomentar el pensamiento crítico y la capacidad reflexiva, pues cada uno de los eventos de Chelita y de la abuelita Yana, son situaciones que nos hacen sentir, pensar, y reír sobre el mundo de manera sencilla y compleja a la vez.

- Invita a criar mascotas con otro enfoque en cuanto a la protección y convivencia con las aves porque tienen significados emocionales, y nos ayuda a mejorar el cuidado con la innovadora percepción sobre su estado de ánimo y cómo mejorar su calidad de vida al convivir como parte de nuestra familia. 

La novela CHELITA ENCANTADORA también nos permite enjuiciar actitudes de los personajes, frente a unas situaciones de conflictos y relacionarlas con experiencias y valores en situaciones reales o hipotéticas, y saber cuál es el impacto de nuestras decisiones no sólo en nuestra vida personal, sino también como afecta nuestra vida social, emocional, espiritual, ecológica, etc.

Es por eso que CHELITA ENCANTADORA constituye una herramienta para reconocer emociones e interpretarlas en el texto, en donde prima la ternura y logra ser un factor integrador en donde se nos presenta de una manera didáctica, una forma educativa de trasmitirnos (tal como nos los dice Gonzales Viaña) una historia verosímil, a lo cual yo añadiría, que no es una lectura recomendable sólo para los niños, sino también para los jóvenes y adultos, pues nos educa, nos distrae y nos ayuda a enriquecer no sólo nuestro conocimiento sobre un tema específico, sino también a enaltecer y beneficiar nuestro mundo interior como advierte Oscar Colchado Lucio, quien además nos recomienda que no debe faltar en nuestra biblioteca.


Paola Begonia Ibáñez Díaz
Licenciada en Educación en la especialidad de Filosofía y Ciencias Sociales. Maestra en Docencia y Gestión Educativa.

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LA OTRA ‘CHELITA’ QUE TAMBIÉN ENCANTA

A Bethoven Medina se conoce, y reconoce, por su obra poética. Particularmente, puedo confesar que mi admiración y respeto viene ya desde hace varios años, 2009 para ser exactos, y desde entonces compartimos eventos literarios, recitales, y, con algo más que orgullo, la fortuna de haber presentado un par de sus libros.


Fue en la I Feria del Libro de la UPN, Sede Cajamarca, que Bethoven me solicitó presentara su nuevo libro. Sin ánimo de crítica, pero la invitación me llegó casi un día antes de lo señalado, por lo que pensaba me resultaría incómodo y hasta trabajoso. Deduje en un momento que se trataba del poemario ‘Ulises y Taykanamo en altamar’, por lo que las cosas iban bien. La poesía es aire, solo hace falta respirarla. Pero la sorpresa fue cuando me dijo que se refería a una novela infantil. ‘Yo lo conocía como poeta, no como narrador’, le dije con algo de perspicacia. Y de esa manera a mis manos llegó la historia de Chelita.

Cuando uno lee narraciones donde los protagonistas son animales, es imposible no hacer memoria del libro ‘Platero y yo’, de Juan Ramón Jiménez, que es una obra fundamental dentro este mundo literario. Mucho más antiguo, ‘Memorias de un asno’, de la Condesa de Ségur. Ambas historias con personajes principales semejantes, aunque la segunda es contada por el mismo animal. Más cercanos son los libros de autores liberteños como ‘Mi amigo Sultán’ de Carlos Sánchez Vega, ‘Jacinto, el jilguero’ de Ángel Gavidia, o ‘Fic y la rebelión de los niños’ de Jorge Tume, donde los personajes nos brindan emociones y momentos que habremos de calificar como entrañables. El nuevo libro de Bethoven Medina bien se inscribe dentro de este rubro con los méritos propios que caracterizan a las buenas historias.

‘Chelita encantadora’ (Ediciones Altazor, 2013) es una novela infantil agradable de principio a fin. Si bien el autor no deja su halo poético en ningún momento, eso no hace que el texto sea ambiguo o genere la relectura voluntaria que se da en los poemas. Si habrás de volver a leer el libro es porque te ha gustado, así de simple. Novela ágil por cierto; recuerdo que tuve solo un día para leerla, pero la terminé en una tarde, entre diálogos y observaciones externas. 

El personaje que da vida a la historia es Chelita, una lora que llega a la vida de Mamá Yana, una abuelita como suelen ser las abuelas de nuestras vidas: tiernas y con ganas infinitas de contarnos todo. He ahí mi primera sonrisa. ¿Acaso el autor lo habrá hecho a propósito? Resulta divertido imaginar la vida de una mujer que añora las historias y que siempre las cuenta entre canciones y alegrías, acompañada de un ave que conocemos y se ha hecho famosa por su capacidad de repetir palabras, frases, enunciados que nosotros logramos enseñarle. Mientras l

eía recordaba mi visita a Tumbes, a la casa de mis abuelos maternos hace ya varios años. Ellos tenían un loro muy astuto que solía saludar a las personas que veía con un ‘Hola’; mas si no obtenía respuesta, le increpaba con otra mucho más ingeniosa: ‘Burro’. Así muchas personas fueron educándose con la gracia del animal. ¿Su nombre? El gran Pepe. Pero él ya es otro cantar.

En ‘Chelita encantadora’ los momentos se dibujan con alegría y diversión, al mismo tiempo invitando a reflexionar sobre diversas acciones que suceden a diario. Una novela donde la inocencia y nuestra nunca olvidad infancia habitan en perfecta armonía.

Oscar Ramirez 
Docente, poeta, narrador y editor 






domingo, 23 de junio de 2013

LA ABEJA Y OTROS VERSOS (Poesía para niños)

LA ABEJA

La dorada abeja,
no deja
de trabajar,
va ha sacar,
de la flor
del alcanfor
dulce miel,
para él,
para ti,
para mí.


COLIBRI

Cual saeta,
raudo viene;
sube, baja,
se detiene;
presto parte
y en el arte
de su vuelo
que sorprende
esta joya
blanco-bronce
y esmeralda;
gira, riza,
se suspende
en el iris
de colores
de las flores.
Quieto queda
y aletea,
suspendido
con su pico,
de la seda
en la corola
de una flor.
Al volar se precipita,
un instante  es  apenas,
 un destello
¡Oh qué bello¡
el colibrí.
Cual corola
libre al viento
al momento
volverá.
Ya palpita el pajarillo
y  su brillo
de oro y plata,
es  tesoro
en el tul
de un cielo azul.


EL RÍO

Cuando se baña
la montaña
con la lluvia,
nace el río.
Luego baja
y  trabaja
el verde valle.


MI BURRITO

Entre el polvo del camino
mi burrito va contento,
paso a paso, hasta el molino,
mi burrito es todo ciencia,
al trabajar, sin lamento,
enseña, qué es la paciencia.



LA MARIPOSA

Es la bella mariposa,
como pétalo de rosa
que en un momento
juega con el viento.



LAS FLORES

Los bellos colores
de todas las flores
y su suave aroma,
Dios las hizo así,
para darte a ti,
mi buena mamá.

Julio Vega Navarro
Escritor liberteño, maestro de profesión, es autor de varias publicaciones, como: Hombres de las Nubes Tomos I, II y III.
Estos versos forman parte de su más reciente  obra "Nuestro Hogar en el Universo"


viernes, 21 de junio de 2013

POESÍA PARA NIÑOS


YEGUA MULTICOLOR QUE VAS TROTANDO

Yegua multicolor que vas trotando
por los senderos-flores de mi locura lila
pacatán, pacatán, te crecen alas
y mariposa ya
           vuelas
                        y  
                           vuelas
                                 corolas de distancia
                                                   durazneros
                                                        emociones  azules
                                                                        soledades. ..                                                                                                                                        (De La soledad y otros paisajes)

CERRO HUARANA

Niño de barro y piedra sobre la inmensa pampa
Cachorro de los mansos gigantes que murieron
¿Con quién juegas, ahora?
¿Quién te defiende?
¿Quién te presta una madre en tanta soledad?


EL SOL TIENE LA CULPA

El sol tiene la culpa
por marcharse
por dejarme a oscuras
sabiendo que me asustan los fantasmas.


MEJOR NO HABLAR

El saúco,
la casa,
el pozo de agua…
Mejor no hablar
para no entristecernos,
hermanito.

  
Y SI EL PUQUIO

¿Y si el puquio
es un niño
en medio de la pampa
abandonado?



LA TARDE

La tarde,
una pelota ajena
perdiéndose
-de rebote en rebote-
irremediablemente
tras los cerros.

 AGUACERO

La tarde
-vestida de lechera-
ordeña los tejados.
  

 PÁLPITO

Malicio que ese arroyo
tan limpio
tan peinado
con su morral de peces
no está yendo a la escuela.

APUNTES SOBRE RANAS
1
Una rana
una
rana
u
na
ra
na
un
corazón
sal
tan
do
fuera
del
agua.

2
Qué viajero,
amante
o borracho extraviado
toca tanto la puerta
cerca del agua.

3
Como a un ternero
ha parido la charca a un pianuelo.

4
¿Calle de relojeros
es esta acequia?

5
La rana y la gotera se fueron a la escuela.

6
Mañana será más chica la vieja luna:
a pedacitos cae en la laguna.

7
La rana y las luciérnagas:
¡Alguien se está comiendo a las estrellas!

(De Un gallinazo volando en la penumbra)


POEMA ENCONTRADO EN UN CUADERNO DE LOS PRIMEROS AÑOS

Era una ventana
con geranios rojos.

Eran mis dos ojos
cuervos porfiados
sobre esa ventana.

Todas las mañanas
la niña regaba sus geranios rojos.

Todas las mañanas
la niña apaleaba a mis pobres ojos.
  
POEMA ENCONTRADO EN UN VIEJO ESTANTE JUNTO A UN LIBRO DE EGUREN

La niña trenza sus trenzas
en el chorro de la aldea.

El chorro husmea a la niña
como zorrito con hambre.

Los duendes
-que el chorro habitan-
se zambullen en el agua
como piojos de colores
en la pelambre del zorro.

Trenza sus trenzas la niña
en el chorro de la aldea
el zorro la está lamiendo
como zorrito con hambre.

EL CACTUS Y EL ARROZ

Un anfibio, el arroz;
cuando su infancia, diríase un renacuajo hecho de clorofila.
El cactus,
por su parte,
como esos niños pobres
atesorando la más pequeña gota de rocío
para sobrevivir.

PAISAJE

Era una casa
a la orilla del río,
un árbol,
un camino,
cerros color marrón,
y , a veces,
unas aves volando sin destino;
el paisaje
tantas veces copiado en el cuaderno,
tantas veces,
hasta que fue borrándose
conmigo.

SIAMESES

El nieto con su abuelo
juntos
por un helado.

( De Fuera de valija)
  
DUNAS

El laborioso viento
junta sin tregua
su mies de arena.


LAS GAVIOTAS

Las gaviotas,
cometas grises
de niños huérfanos.
 Ángel Gavidia Ruiz

Ángel Gavidia nació en Mollepampa, Santiago de Chuco, en 1953. Estudió Medicina Humana en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, donde obtuvo el título de médico cirujano en 1980.

En el campo de la literatura Gavidia ha publicado en poesía:  La soledad y otros paisajes y Un gallinazo volando en la penumbra; en prosa, la primera edición de Molino de penca y un libro de cuentos: “Aquellos pájaros”, además de dos ensayos “El cólera en la ficción de García Marquez” y “Julio Ramón Ribeyro y Santiago de Chuco entre otros.

jueves, 20 de junio de 2013

El Principito cumple 70 años


El Principito 


Nos relata una bella historia sobre un niño sabio y sencillo que vive en un asteroide y que se hace amigo  de un piloto en problemas.

Esta historia fue escrita por Antoine de Saint-Exupéry y se publicó por primera vez en abril de 1943 hace ya 70 años. Sin embargo no ha dejado de perder vigencia y es una de las obras más leídas en la historia de la literatura, con más de 150 millones de ejemplares vendidos en varios idiomas.

El escritor nació en Lyon, Francia, pero escribió esta novela tan famosa en NuevaYork, durante un exilio autoimpuesto de dos años. En 1935, al tratar de romper el récord de velocidad para unir París y Saigón, se estrelló en el Sahara. Se piensa que esa experiencia hizo que se inspirara para escribir El principito.

Para muestra un botón, les dejo un pequeño fragmento para que podamos disfrutar de una de las grandes obras de los últimos tiempos.

"Las personas mayores me aconsejaron abandonar el dibujo de serpientes boas, ya fueran abiertas o cerradas, y poner más interés en la geografía, la historia, el cálculo y la gramática. De esta manera a la edad de seis años abandoné una magnífica carrera de pintor (…) Las  personas mayores nunca pueden comprender algo por sí solas y es muy aburrido para los niños tener que darles una y otra vez explicaciones".

Antoine De Saint Exupery

Antoine perteneció a una familia noble de Lyon, siendo su padre, Jean de Saint Exupery, un ejecutivo de una compañía de seguros y su madre, Marie de Fronscolombe, una persona de gran sensibilidad artística. En 1909 fallece el padre, hecho que obligó a la familia a trasladarse al castillo de su tía, ubicado en la localidad de Saint-Maurice-de-Remens (Le Mans), donde Antoine vivió una infancia muy feliz. Saint Exupery estudia con los jesuitas en Villefranche y más tarde en Suiza en un colegio marianista de Friburgo, ciudad en la cual habita dos años, entre 1915 y 1917. En 1931, Saint Exupery se casó con Consuelo Suncin Sandoval de Gómez, una escritora y artista salvadoreña, que fue modelo para la "rosa temperamental" en El principito (1943). Comenzó trabajando en la sociedad Aéropostale de Pierre-Georges Latécoère, entre Toulouse (Francia) y Dakar (Senegal). Durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), escapó a la ciudad de Nueva York (EEUU), pero volvería poco más tarde para volar junto a las fuerzas aliadas en un escuadrón instalado en el área del Mediterráneo. El 31 de julio de 1944, durante una misión de reconocimiento en el sur de Francia, Antoine De Saint Exupery a bordo del avión "Lightning P38" deja de ser visto por los radares y nunca más se supo de él, cubriendo para siempre al escritor y piloto de un halo de misterio y romanticismo.

Frases  de Antoine De Saint Exupery

Amor
El amor es lo único que crece cuando se reparte.
Fracaso
El fracaso fortifica a los fuertes.
Sueño
Haz de tu vida un sueño, y de tu sueño una realidad.
Recompensa
Si quieres comprender la palabra felicidad, tienes que entenderla como recompensa y no como fin.
Obstáculos
El hombre se descubre cuando se mide con un obstáculo.
Desierto
Lo bello del desierto es que en algún lugar esconde un pozo.
Necio
Ser necio de nacimiento es una enfermedad incurable.
Personas
Las personas grandes son bien extrañas.
Lógica
La pura lógica es la ruina del espíritu.
Invisible
Sólo se ve bien con el corazón, lo esencial es invisible para los ojos.
Miedo
La huida no ha llevado a nadie a ningún sitio.
Niños
Los niños han de tener mucha tolerancia con los adultos.

sábado, 15 de junio de 2013

EL PADRE EN LA POESÍA PERUANA

No es muy pródiga la poesía inspirada en el padre. La tendencia inspiradora lleva a nuestros poetas a la ligazón matriz, a las raíces donde se fecunda la vida, al regazo que acuna los primeros días, a las entrañas cuyo calor nutre la vida desde la concepción y el alumbramiento, a las cualidades de ternura, bondad, delicadeza y espiritualidad atribuidas a la madre. Por eso seguramente abunda la producción de inspiración maternal. Así ocurre en todas las culturas y literaturas.
Pero esta comprobación no significa tampoco que el rostro y el perfil humano del padre carezcan de plasmación artística y literaria; al contrario, varios poetas han cincelado en el verso la imagen del ser que, junto con la madre (como dice Khalil  Gibrán) constituyen las dos columnas que sostienen el templo del hogar.


Empecemos por señalar que nuestro poeta emblemático y cimero: En “Canciones del hogar”, esa emotiva y familiar sección de “Los heraldos negros”, César Vallejo, desarrolla uno de los ejes constantes de toda su producción posterior: el hogar, la madre, la orfandad, la desolación, la muerte y, naturalmente, la devoción al padre, plasmada, por lo menos, en tres poemas fundamentales: “Encaje de fiebre”, “Los pasos lejanos” y, sobre todo, “Enereida”.
En el primer poema se percibe claramente la imagen augusta, austera y devota del padre quieto, sereno y contemplativo de la vida, traspasado de un hondo sentimiento religioso:

En un sillón antiguo sentado está mi padre.
Como una dolorosa, entra y sale mi madre.
Y al verlos siento un algo que no quiere partir.

En “Los pasos lejanos” el padre, como paradigma de la vida, es elevado hasta la plenitud sagrada del amor, de una enorme e inconmensurable devoción filial:

Mi padre duerme. Su semblante augusto
figura un apacible corazón;
está ahora tan dulce…/
si hay algo en él de amargo, seré yo.

Pero el poema en el que la intensidad lírica de lacerante y el lacerante dolor elegíaco golpean inmisericordes la tierna sensibilidad del hijo ante el paulatino e inexorable acabamiento del padre, es “Enereida”, tenso sentimiento de amor al padre, en el contexto sombrío de la visión de cementerio y la restañante espiritualidad:

Mi padre, apenas,
en la mañana pajarina, pone
sus setentiocho años, sus setentiocho
ramos de invierno a solear.
El cementerio de Santiago, untado
en alegre año nuevo, está a la vista.
Cuántas veces sus pasos cortaron hacia él,
y tornaron de algún entierro humilde.

Hoy hace mucho tiempo que mi padre no sale!
una broma de niños se desbanda”.




Si ahora fijamos la atención en el arequipeño Alberto Hidalgo, nos encontramos con la imagen del padre más al trasluz, en una simbiosis de identidad con una de sus cualidades más características, como cuando dice:
Tenía el padre un parecido grande con la bondad
La misma frente iguales ademanes.
Idéntica manera de moverse hacia los lados
Cómo distribuyéndose en las cosas.
Como soltando partes suyas para que las asieran las personas.

El poeta limeño Pablo Guevara, por su parte, utiliza un lenguaje suelto, ligero, de tono coloquial, casi conversacional, en correspondencia con el tema del que se vale para ofrecernos la proyección espiritual del oficio de su padre, y que lo apreciamos en este esbozo intimista y coloquial de su poema “Mi padre, un zapatero”, al que pertenecen estas líneas:
Fue bueno, y yo lo supe a pesar de las ruinas
que alcancé a acariciar. Fue pobre como muchos,
luego creció y creció  rodeado de zapatos que luego
fueron botas. Gran monarca de su oficio, todo creció
con él:
la casa y mi alcancía y esta humanidad.

También el poeta, narrador y crítico casmeño  Julio Ortega, en su libro “De este reino”, incluye esta belleza poética creada desde la perspectiva del hijo que contempla y recrea la imagen del padre en reposo, henchido de tiempo y de vida:

 Cuando inclina su cabeza,
el mundo en mi pecho reposa.
Oigo la voz del mar, llamándome;
el dedo del tiempo haciéndome nacer,
otra vez dibujándome.
Fuma inmóvil y se duerme
de tanta vida. El mundo se mece
en su entresueño: por él yo despierto.
Y cuando acabe su cigarro
el humo que arrojó seguirá dibujándolo
ante mis ojos,
como un licor dorado que se embriaga de silencio.”

En esta breve muestra incluimos a determinados poetas liberteños  guiados por similar tema e impulso: Danilo Sánchez Lihón en su libro “Alma de maestro”, dedicado a exaltar la imagen de su padre, incluye el intenso poema “Ahora y siempre a la muerte de mi padre”,
algunos de cuyos versos dicen:

Ahora que eres espíritu,
          abrázame.
¡Pon tus manos en mi cabeza
          y condúceme!
Abrígame, que siento frío en el alma.
          Consuélame
y hazme dormir en cualquier recodo,
           padre mío.


Alejandro Benavides Roldán, en su extraordinario y hermoso libro “Ida y retorno al mar”, traza una imagen heterodoxa del padre plasmada en varios poemas, uno de los cuales comprende los versos:
Mañana seré bueno siquiera una vez
y cuando vuelvas a llamarme,
saldré del fondo de la casa
y con mi sonrisa inmensa,
mataré todo el llanto que te causo!

Asimismo, en “Surcos vitales”, Víctor Julio Ortecho, en el poema “A un padre sencillo” nos ofrece esta evocativa imagen:

Hoy que tu muerte nos estremece
en un recodo de tu recuerdo me detengo.
Veo aletear la vida
como viento que se empina
para ayudarte a levantar el vuelo.

Y por ahora, agregamos a esta muestra nombres: Jorge Díaz Herrera (“Sones para los preguntones”) y Víctor Contreras Arroyo (“Ojo de mar”), cuya poesía recrea constante, perseverante, devotamente la figura paterna. Del primero consignamos esta muestra desinhibida, suelta, desprejuiciada:

Viejo verde, verde, verde,
imaginó que nunca
maduraría.

¿No cruzó por su mente
el peso de las  fatigas?

Ingenuo como mi gato,
creyó tener siete vidas.

Escondía sus penas.
Repetía sus alegrías.

Todo en él
hasta la noche-
amanecía.

Nunca
en sus ojos nubarrones
ni melancolías.

No hay caso:
¡papá fue todo un Señor Díaz!

Y de Víctor Contreras van estas líneas de inspiración social y popular contenida en su poema “La dialéctica del progreso”:

Mi padre unió suela y cuero
según la teoría
de Lorenzo mi abuelo
hizo zapatos y mejoró su teoría.

Al fin de sus días
ideó
modelos espaciales
mejoraron sus zapatos,
su teoría y el amor eterno.

Pero eso no es todo. También Manuel Scorza y Raúl Bueno, al plasmar sus inspiraciones fijan su atención no directamente en el padre convencional, sino en el abuelo. Los títulos de sus creaciones son harto sugerentes: “Una canción para mi abuelo” y “Los padres de los padres”, respectivamente. Al primero pertenecen estos versos:

Abuelo:
la vida te parecía
un pozo de malos sueños.
Cuando pensabas en la abuela
te quemaba una hoguera sin luz.

Y del poeta arequipeño impresiona el poder de la evocación y la nostalgia, las sombras y los recuerdos, las huellas y los senderos recorridos. Así lo apreciamos aquí:

También queda su orgullo nutriente sobremesa
(cuando familia atenta y el oído devoto

 y quedan sus retratos (cadenillas, bigotes,
niños poblando densamente la alfombra) quedan
viejas fotografías con un fulgor anual (imprevisible)
que devuelve prestigio a todas las alquimias.

Y terminado todo este repaso, yo también me sumo al homenaje paterno con mi propia ofrenda lírica, fragmento del poema “Ausencia:

Hoy, que el vacío se colma de distancias:
lluéveme tus bendiciones, padre,
desde el verdor del alcanforal,
desde las entrañas de las minas,
desde los trinos  armónicos
de una mandolina enamorada,
desde las historias de los libros,
por rúas y pampas de la aldea
hasta la paz azul
de las piedras sagradas y vitales
del colosal Ragach,
el Apu ancestral de la comarca.
Saniel E. Lozano Alvarado